¿Quién es Andrés Weisz y cuál es su trayectoria profesional?
Andrés Weisz es argentino y licenciado en economía. Trabajó en nuestros proyectos médico-humanitarios en diferentes países como coordinador financiero, coordinador de terreno y gestor de finanzas, RR.HH. y logística.
Fue parte también de la Junta Directiva de Médicos Sin Fronteras Latinoamérica como tesorero y se desempeñó como director de finanzas de la oficina de la organización en Buenos Aires entre 2012 y 2013.
Te compartimos una entrevista para que puedas conocerlo:
¿Por qué decidiste entrar a Médicos Sin Fronteras?
Hace muchos años, sentí la necesidad de trabajar en algo que tuviera un componente social. Yo estudié economía, y un trabajo como el que llevo a cabo en la organización no es lo que realizan espontáneamente las personas que egresan de mi facultad, pero me interesaba mucho lo social y también viajar, conocer el mundo, personas y culturas. Quería sentir que estaba haciendo algo que tuviera valor.
En ese sentido, este trabajo y yo nos encontramos un día. Para muchas personas, es el sueño de su vida, y siempre pensaron ser parte. En mi caso, no era el sueño de mi vida, pero me encontré con este trabajo y nos enamoramos posteriormente.
¿Cuánto le aportó tu formación profesional a tu trabajo en Médicos Sin Fronteras?
Hay una idea extendida de que en Médicos Sin Fronteras solo trabaja personal de salud. Pero, de la misma forma que en un hospital no trabajan solo médicos, esta es una organización multidisciplinaria en donde hay muchos perfiles y se realizan muchas actividades distintas.
Cualquier organización del mundo necesita dinero para funcionar, porque hay gastos que pagar. Entonces, alguien tiene que ocuparse de todo lo que tiene que ver con la eficiencia, el funcionamiento y el manejo de las finanzas, para asegurar el control de los recursos que nos confían nuestros socios. Mi formación estuvo muy ligada a eso y fue mi puerta de entrada a la organización.
Después, me fui vinculando con otras labores. Provenir de un ámbito no sanitario, o de un rol no vinculado a la salud, te sirve para tener una mirada distinta y aportar otro abordaje tanto hacia las operaciones como al funcionamiento de la organización.
¿Cuál fue tu trayectoria en los proyectos de MSF?
Hice misiones en 17 países distintos. Estuve en Haití dos veces, en India dos veces, estuve en una misión conjunta en Grecia y los Balcanes (Serbia y Bosnia y Herzegovina). Trabajé también en Afganistán, Irak, Yemen, República Centroafricana y Sudán del Sur, entre otros países.
¿Cuál fue el desafío más grande que te tocó vivir en los proyectos en que estuviste?
Yo creo que hubo situaciones que fueron especialmente intensas y desafiantes tanto a nivel laboral como personal.
A nivel laboral, menciono dos: la primera vez que fui a Haití en el 2010, el año del terremoto y en el que también se produjo una de las mayores epidemias de cólera que probablemente existieron. Eso fue muy intenso, nunca trabajé tanto. También mencionaría la crisis económica de Zimbabue en 2008, y cómo impactó en la población.
Desde lo personal, Irak me afectó mucho. Fui a Mosul después de la invasión y bombardeo. Me golpeó mucho sentir todavía el “olor a guerra” y ver a las personas entre los escombros tratando de recuperar una vida normal.
¿Por qué decidiste postularte como director general de la oficina en América del Sur?
Cuando se abrió esta posibilidad, me preguntaron si me interesaba postularme. Pensé que era un desafío interesante, que representaba volver a esta oficina en la que había trabajado hacía 10 años. Sentí también que era volver a vincularme con lo que es Médicos Sin Fronteras por dentro.
Todavía estoy construyendo mi rol y estoy tratando de devolver a la organización algo de todo lo que aprendí en todos estos años.
¿Cuál te gustaría que fuera tu aporte para la oficina en este rol?
Me gustaría sentir que se desarrolla y que le aporta valor a Médicos Sin Fronteras como organización internacional. Que la hacemos funcionar mejor, que la hacemos más eficiente y que, además, traemos hacia esta parte del mundo la visión a la hora de tomar decisiones, sobre todo de las operaciones.
Por su origen en Francia y por cómo se constituyó inicialmente, en general las decisiones estuvieron concentradas en Europa. Ahora se está empezando a repensar esto. Estamos empezando a pensar a Médicos Sin Fronteras desde este lado del mundo y tratando de llevarlo al resto del movimiento.
Por último, ¿qué le dirías a una persona que está interesada en trabajar para la organización?
Es un trabajo muy demandante y que te genera muchas satisfacciones, porque sentís que aportás valor a personas individuales en lugares y momentos específicos.
Por supuesto, es también sacrificado, algunas veces es ir a lugares en donde ves muchas situaciones difíciles o vivís en condiciones hostiles. Es un proceso interno muy fuerte, porque uno se prueba a sí mismo.